Preparados para el desafío

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Primer partido de la nueva Euroliga y primera victoria. Laso tiene toda la razón cuando dice que «esto es otra cosa», que nada tiene que ver con la anterior Euroliga. Se llama igual sí, pero aquí no hay partidos de mentira. El primero de una serie de 30 era ante Olympiacos, uno de esos equipos a los que todo el mundo está acostumbrado a ver allá por mediados de abril, cuando se está discutiendo qué cuatro elegidos alcanzan la «Final Four». Pues a ese rival liquidó el Madrid con una defensa que dejó a los griegos en 25 puntos después del descanso. Con la «obligación» de acabar entre los cuatro primeros para llegar a cuartos con el factor cancha a favor, el equipo de Laso dio un primer paso convincente. En Europa no sólo se trata de vivir de la alegría ofensiva. El Madrid parece preparado ya para rendir a buen nivel en ambos lados de la pista.

Olympiacos puede cambiar de nombres, aunque tampoco es que haya habido una revolución en los del Pireo, pero el equipo mantiene las constantes vitales de las últimas temporadas. Spanoulis sigue ejerciendo de comandante en jefe y a su alrededor hay un bloque con cierto talento en el perímetro y unos hombres altos que se encargan del trabajo sucio. Con la fórmula de toda la vida resistieron hasta el final del tercer cuarto. Llegaron a ponerse por delante (49-51, min 27) hasta que el Madrid aumentó la tensión atrás. Un parcial de 13-2 para cerrar el tercer periodo (62-53) sirvió de pista de despegue y ya no hubo vuelta atrás. Laso tiene tal cantidad de recursos –los únicos que faltaron ayer fueron Nocioni y Maciulis– que puede decidir los partidos por varias vías. Los griegos cayeron porque se toparon con una defensa feroz después del descanso. La soltura de los dos primeros cuartos (40 puntos) se convirtió en un promedio de poco más de un punto por minuto en la segunda parte. El Madrid sólo admitió 13 en el tercer cuarto. En el último lo mejoró, recibió 12.

Si en la plantilla hay talento para mirar el aro, también existe para trabajar atrás. Pocos pívots ayudan a los «bajitos» en Europa como Ayón; Thompkins se ha dado cuenta de que defendiendo se gana minutos en pista; Hunter es una roca… Y por fuera están Llull, Rudy, Doncic, Taylor… Mucha materia prima para que el rival nunca esté cómodo. Si el empeño atrás se prolonga hasta el final suceden cosas como la de ayer. El Madrid cerró el partido con la máxima ventaja (18 puntos) y lo hizo con uno de esos triples imposibles de Llull. No hay partido en el que no caiga uno.

Lo del base es caso aparte. Su cuarto inicial fue tremendo. Y no es el primero. 15 puntos anotados y sólo un error desde el tiro libre. Cuando está inspirado, o sea, como está ahora, no hay un jugador en Europa de su nivel. Si se desata resulta imparable para el rival y sólo las «sagradas» rotaciones pueden detenerle. Terminó con 22 puntos y con la sensación de que puede hacer todo lo que se proponga.

Source: Deportes

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