La ventaja de jugar en casa

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La Eurocopa, que no pasará a la historia por el buen juego, toca a su fin con una final que no estaba en las apuestas hace un mes. Alemania y España partían con el cartel de favoritas y ados selecciones se quedaron en el camino. La de Del Bosque antes de tiempo, después de un comienzo prometedor, y los alemanes fueron víctimas de sus torpezas –penalti regalado y error en el segundo tanto– frente a la esforzada Francia, que se presenta esta noche en Saint-Denis con una ligera ventaja en las apuestas. Juega en casa, a favor de obra y pese a que su fútbol no ha enamorado, su condición física de base, que diría el llorado Luis Aragonés, es superior a la de los portugueses, aunque Fernando Santos le pondrá trampas a su amigo Deschamps para que el partido tenga el equilibrio deseado.

El guión asegura que en esta clase de encuentros deciden los pequeños detalles. Pueden estar en las botas o en la cabeza de Cristiano Ronaldo, que se elevó al cielo para marcar un golazo a Gales, o en las de Griezmann, jugador de tobillo fino y delicada zurda, que se ha convertido en el Napoleón de la Galia futbolística. El rojiblanco ha marcado seis tantos, que le acreditan como el máximo goleador del campeonato. Es ya jugador de talla mundial y los más chauvinistas ya piden para él, el Balón de Oro.

Pensar que la final es sólo un duelo entre los dos astros de los equipos madrileños parece exagerado. Son, a priori, los más capacitados para resolver las jugadas individuales y convertir los pequeños detalles en goles triunfadores. Sin embargo, el colectivo importa mucho y en el bloque francés están Pogba, Payet, Giroud, Sissoko para traducir el juego de ataque en algo positivo. Ellos son los acompañantes de Griezmann en la misión de derribar el muro luso. Pepe, que reaparece, Fonte, Cedric, Renato Sanches, Silva y William Carvalho son los estajanovistas de Fernando Santos que querrán llevar el partido a su terreno. Presionar, robar la pelota y buscar a través de Joao Mario a Nani y Cristiano, los jugones portugueses que se las tendrán tiesas con Evrá, Koscielny, Umtiti – el flamante fichaje del Barça –, Sagna y los mencionados Pogba y Sissoko. Mucho músculo en ambas selecciones, que a lo largo del campeonato han disfrutado más cuando no tenían la obligación de ser dueñas del balón. Francia y Portugal se han sentido más cómodas sin la pelota. Cerrando huecos y jugando al espacio han dado lo mejor de su fútbol. Un fútbol que ha sido fiel reflejo de un campeonato que pasará a la historia más por las gestas de Islandia y Gales que por las nuevas propuestas de los grandes del continente.

«¿No es la final soñada? ¿Por qué Portugal no debe estar en la final? Pues mirad (a la prensa), una cosa es lo que la gente piense y otra cosa es la verdad. Portugal está en la final. Esta es la final de la Eurocopa», aseguró el seleccionador luso, Fernando Santos con vehemencia ante los periodistas.

Por su parte, Deschamps fue más filósofo. «En estos dos años hemos jugado muchos partidos amistosos, pero no se ganan todos. Son importantes para mantener un estado de ánimo. Los jugadores han hecho todo lo que había que hacer incluso si a veces era complicado. ¿Miedo a la derrota? No hay nada más hermoso que ganar. Hay que darlo todo», decía el técnico francés, ex jugador del Valencia.

«Éste es un partido para entrar en la historia y para poder dar una alegría a los portugueses. Van a jugarlo 11 millones de portugueses y habrá 11 jugadores, probablemente 14 más, con una voluntad tremenda para poder hacer historia», aseguró Pepe. El jugador del Real Madrid ha sido un auténtico bastión en la defensa de Portugal.

Source: Deportes

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