El sufrimiento de Igor Antón

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Trocánter: “Prominencia que algunos huesos largos tienen en su extremidad, y especialmente en la parte superior del fémur”. Así define la RAE uno de los huesos que se rompió Igor Antón en el descenso del puerto del Cordal en la Vuelta de 2008. Entonces era un prometedor ciclista del Euskaltel, una apuesta de futuro para el equipo vasco. Pero aquella caída marcó su destino en la Vuelta, un destino de infortunio que sólo rompió en 2011 con la victoria en Bilbao el año en que la carrera española regresaba a sus calles. Con el recorrido abarrotado de gente nada mejor que el triunfo de uno de casa para que el regreso quedara en la memoria de todos.

Un año antes, cuando era líder, otra caída cortó su camino cuando se dirigía a Peña Cabarga. Se despidió con una sonrisa y el codo roto. Y desde aquel momento no volvió a ser un candidato a la victoria. En 2011 llegaba con las mismas ganas, pero se descolgó en la primera subida a Sierra Nevada. Escondido en las profundidades de la clasificación encontró la libertad necesaria para que su victoria en Bilbao no fuera una amenaza.

Y esa victoria era la que estaba fijada en su memoria para repetir en esta edición de la Vuelta. Era la etapa que tenía marcada, pero un virus que le atacó en la etapa que finalizaba en Puebla de Sanabria ha puesto fin a su participación en la carrera. Tenía fiebre, vómitos y no podía comer. Durante la etapa hacía gestos de que iba con el “gancho” cuando le enfocaban las cámaras de la televisión. Sufrió para llegar hasta la meta a pesar de la ayuda de Omar Fraile. Su compañero se descolgó del pelotón para llevar a Igor hasta el final. Llegaron en el último grupo, a 17:48 del vencedor, con la satisfacción de haber salvado el día y la esperanza de que el virus quedara atrás. Omar Fraile había pasado por algo parecido camino de Baiona en la segunda etapa. El equipo tomó todas las precauciones para que no contagiara a sus compañeros, viajaba en coche para no “contaminar” el autobús y comía aislado. “Lo de Igor tiene que ser otra cosa”, dicen en el equipo. Porque Antón no ha podido superarlo. En La Camperona volvió a perder 18 minutos. Y hoy, agotado, ni siquiera ha podido tomar la salida.

Source: Deportes

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