Partido sufrido, final feliz

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Pitó el árbitro. Manos arriba. Final feliz: la selección sub’21, clasificada para el Europeo de la categoría, que se disputa el próximo año (16-30 junio) en Polonia. Cómo no, con un equipo en el que están Deulofeu, Vallejo, Gayá, Denis Suárez, Asensio… Jóvenes, aunque ya con experiencia en la élite. Pero pese a contar con todos ellos tuvo que sufrir la Selección para lograr el billete. Y supo sufrir ante Austria, que jugaba con el nerviosismo de su rival y con la ventaja psicológica de no ser favorita y de ver que los minutos pasaban y seguían con opciones. La psicología también iba en contra del conjunto de Celades por el pasado. Hace dos años, en la misma situación, falló España contra Serbia y se quedó sin Europeo y sin Juegos Olímpicos de Río. Y ocho de los miembros de la plantilla de ayer estuvieron allí. Tampoco eso fue obstáculo suficiente. La Roja pequeña resistió primero, se estiró después y perdonó en la segunda parte, pero no lo lamentó. Hizo bueno el 1-1 de la ida.

No salieron bien al Carlos Belmonte los chicos de Celades. Su presunta superioridad no se plasmó en el campo y Austria le discutía la posesión de la pelota además del control de la situación. El seleccionador nacional hizo cambios respecto a la ida, sobre todo con la presencia de Merino en el centro para que Saúl no tuviera que hacer de tapón, posición que no frecuenta desde hace tiempo. El medio del Dortmund se hizo notar: grande, elegante y con criterio, pero la batalla en la zona más importante del césped la perdían. Creció Merino en la segunda parte, en la que estuvo espectacular en las ayudas y en la salida de balón, y eso que jugaba con una amarilla.

Schaub y Gregoritsch llevaban peligro, sobre todo el último, con un disparo lejano que complicó a Kepa. Schoissengeyer y sus 191 centímetros rozaron el tanto de cabeza. No es que los austriacos arrasaran, pero se les veía cómodos. De Denis, Óliver, Deulofeu o Saúl no había muchas noticias en ataque. No se arrimó España a Bachmann salvo en un centro lateral despejado por Mwene con la mano, pero el árbitro no consideró que fuera penalti.

Todo lo contrario sucedió tras el descanso. El portero de Austria pasó de ser un espectador a ser el principal protagonista de la película con cuatro intervenciones fantásticas. Empezó amargando a Deulofeu, que se hizo camino en un lugar en el que parecía imposible. Había más piernas que césped libre en pocos metros, pero se las apañó para combinar con Denis Suárez, crearse un hueco y hacer volar a Bachmann. Fue el despertar de España. Celades, que había sorprendido dejando en el banquillo a Asensio, lo sacó cuando quedaban más de 20 minutos. Eso retrasó a Denis Suárez a la posición de interior. El cansancio de Austria hizo el resto. Las piezas encajaron y la Selección se hizo con el mando. Ya no sufriría más atrás, en parte por la gran actuación de los centrales Vallejo y Meré, impecables cuando dominaban y cuando eran dominados. Borja Mayoral fue el segundo que no pudo con Bachmann, además en dos oportunidades. Pese a que no fue su día en el remate, su participación en el partido fue notable. Los jugones que le rodeaban siempre encontraban un apoyo en él, una pared contra la que chocar el balón para que volviera en buenas condiciones. Deulofeu también falló un gol por segunda vez y fue sustituido. Vivió con mucha tensión en el banquillo los minutos finales. Era más por la apretura del marcador y por el tópico de que «en el fútbol puede pasar de todo» que por lo que se veía. Austria, que estaba con diez por la expulsión de Schöpf, no se acercó a Kepa.

España regresó a su sitio.

Source: Deportes

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