La incógnita de James

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Un frío abrazo fue el saludo el martes entre James Rodríguez y Zinedine Zidane al regreso del colombiano de sus vacaciones. Quizá fuera sólo la seriedad propia del reencuentro con el jefe, pero nada tuvo que ver el reencuentro entre James y sus compañeros, lleno de bromas y sonrisas, con el saludo a Zizou en Columbus (Ohio).

«James es un jugador del Real Madrid. No voy a entrar en esas cosas de que sale uno y entra otro. Tenemos una plantilla que es muy buena, ya hemos ganado con ella y James es uno más. Se va a quedar en el Real Madrid», dijo el técnico madridista antes de enfrentarse al PSG en el primer amistoso de la temporada, que se saldó con una derrota ante los de Emery.

Las palabras del entrenador francés siempre han sido cuidadosas hacia James. Nunca ha habido con él un enfrentamiento evidente como sí sucedía en el comienzo de la temporada pasada entre Rafa Benítez y el número «10» del Real Madrid. Zizou siempre lo ha protegido en público, aunque no fuera de los más utilizados por el francés la temporada pasada. «Ni James ni nadie acepta el banquillo. No conozco a ninguno que lo haga, pero somos 22 y voy a poner siempre al mejor equipo. Pero James está muy bien, él sabe que va a jugar con nosotros, es importante para el equipo y siempre le voy a dar mi cariño, como a los demás. Nos va a ayudar como él sabe», explicaba Zidane en el mes de abril. Pero el colombiano vio toda la final de la Liga de Campeones contra el Atlético desde el banquillo. La lesión de Carvajal obligó a Zizou a cambiarlo por Danilo, pero el francés prefirió refrescar la parte de arriba del equipo con Lucas Vázquez e Isco, como era casi costumbre el curso pasado. Tampoco tuvo muchas opciones en las semifinales, sólo jugó 23 minutos en el encuentro de vuelta contra el Manchester City disputado en el Santiago Bernabéu.

La pasada fue una temporada complicada para James. A las lesiones se le sumó su incidente con la Policía, que lo persiguió hasta la entrada de Valdebebas por exceso de velocidad. En el campo no le fue mucho mejor. 26 partidos jugó en la Liga y marcó siete goles. Un único tanto en cinco encuentros es el resumen de su actuación en la Liga de Campeones. Números muy alejados por participación y acierto de los de la temporada anterior, la primera como madridista. Sólo disputó tres partidos más de Liga, pero marcó trece goles. Y en la Champions, aunque se conformó con un solo gol, disputó nueve partidos y fue una de las sensaciones de la temporada.

Los números son escasos para un jugador que costó 80 millones de euros y que llegaba después de ser el máximo goleador del pasado Mundial de Brasil. Pero James sigue siendo un nombre atractivo para muchos de los clubes poderosos de Europa y, a pesar de las palabras de Zidane, es uno de los jugadores que pueden encontrar una salida rentable para el Real Madrid.

Su caso es parecido al de Mesut Özil, que terminó en la Premier League. Era un jugador importante para Carlo Ancelotti, pero actuaba en un zona superpoblada en el equipo, igual que el colombiano. El Real Madrid lo compró por 18 millones al Werder Bremen después del Mundial de Suráfrica y lo traspasó por 47 al Arsenal de Arsene Wenger tres años después. Nadie discutía su calidad, pero sí su implicación en el colectivo y su excesiva frialdad en el campo. Algo parecido a lo que sucede ahora con James. Si el Real Madrid logra recuperar la inversión podría intentar el fichaje de algún futbolista que pueda completar la plantilla o dar oportunidades a jugadores que han hecho méritos para ganarse un puesto en el primer equipo como Marco Asensio, el más destacado ante el PSG. Aunque Zinedine Zidane insiste en que es «muy difícil mejorar esta plantilla».

Source: Deportes

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