La incertidumbre olímpica de Río

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Quedan nueve días para que comiencen los Juegos de Río y, de momento, poco se habla de récords, piscinas, carreras, saltos, goles o canastas. Tampoco abundan las noticias positivas respecto a la gran cita. Todo son prisas, incertidumbre y peligro. El zika ha sido protagonista desde hace tiempo, despertando la preocupación de figuras como Gasol o Djokovic; otros, como algunos de los mejores golfistas del mundo o la estrella de la NBA LeBron James, directamente han renunciado a ir. Mientras las encuestas que aparecen en los medios locales hablan de que más de la mitad de la población está en contra de la disputa allí del mayor acontecimiento deportivo, el lunes se inauguró la última estación de metro que debe llevar de una sede a otra, y que los ciudadanos de a pie no podrán utilizar hasta que acaben los Juegos. Tanto han apurado los plazos que hay dudas sobre su eficaz funcionamiento. El ejército va tomando la ciudad por el temor a la seguridad. La policía de Río, en huelga desde hace tiempo por los bajos salarios, ha difundido a los diferentes comités olímpicos nacionales una serie de medidas poco tranquilizadoras: no ir con la documentación original; no exhibir relojes, móviles, etc; no llevar mucho dinero en metálico o no resistirse en caso de atraco.

La competición empieza el 6 de agosto y siguen las dudas sobre alguna de las sedes. El estado de las aguas donde se disputará la natación en aguas abiertas o la vela es malo. «Los deportistas extranjeros nadarán literalmente en basura humana, y corren el riesgo de enfermar por esos microorganismos», dice un experto en «The New York Times». El último escándalo ha sido el de la Villa Olímpica, inaugurada el domingo todavía sin terminar, con problemas eléctricos, de fontanería… A las quejas de la delegación australiana, de las primeras en llegar a Río y que se ha instalado, de momento, en un hotel, se unieron la argentina, la japonesa y la sueca, e incluso algunos de los deportistas locales han tenido que cambiar de piso. La organización ha terminado reconociendo los fallos.

El dopaje, focalizado en Rusia, también ha tenido su parte. El goteo de rusos que no estará en Río por las sospechas de «tramposos» sigue: a los 67 atletas y 7 nadadores se han unido 22 remeros, 4 ciclistas, 2 pentatletas y 3 de halterofilia.

Source: Deportes

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