El lector del Tour

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Cada mañana, después de cuidar que todos los ciclistas tengan todo lo que desean a su alcance para desayunar, cuando el equipo Trek se pone en marcha, Josué Arán se encarga de bajar las maletas al autobús. Es el masajista del equipo y, hasta que se retiró, fue el hombre de confianza de Andy Schleck. Ahora estrecha lazos con Bauke Mollema. Arán es como un padre para él. No sólo le descarga las piernas y la espalda a diario. Le cuida y le mima, le escucha y le entiende. Y además, también carga con su maleta, «¡y no veas cómo pesa!», cuenta en la meta del Parc des Oiseaux.

El equipaje de Mollema es el más pesado de llevar. Siempre los libros. «Es un auténtico devorador», cuenta su compañero Markel Irizar, «tanto antes como después de cada etapa». A este Tour se ha traído cinco, y ya va por el cuarto. «Suele leer un libro por semana, pero aquí se ha traído de más», cuenta Arán. «Normalmente lee novelas», prosigue, pero ahora está con «El Giro de Italia», escrito por Dino Buzzati, que narra la historia de la «corsa rosa» de 1949 y la encarnizada lucha entre Coppi y Bartali.

Pero además de leer de manera empedernida, Bauke Mollema hace mucho más en este Tour. Se ha convertido en la revelación de la carrera pasado el primer bloque de montaña y la contrarreloj donde, junto a Froome, fue el gran vencedor. De la cuarta posición que ocupaba al salir del Ventoux escaló hasta la segunda. Sólo tiene por delante a Froome, que le aventaja en 1’47’’. El jueves, en la contrarreloj, asestó un brutal golpe metiendo más de un minuto a Adam Yates y 1’14’’ a Nairo. «Tuve un día fabuloso. Había trabajado mucho con la ‘‘cabra’’ y creo que me benefició el viento. Tengo algo más de peso que el resto de favoritos y además estoy acostumbrado, ¡vivo en Holanda y entreno con viento a diario!», comentaba.

Y quién sabe qué más podría haber sido de no suceder el incidente en la subida al Mont Ventoux que derribó a Froome, a Porte y también a él, justo cuando estaba atacando. Los jueces decidieron dar al keniata y al australiano los tiempos que a Mollema, que logró salir indemne del accidente. «Me hubiera gustado saber qué hubiese pasado si soy yo quien se queda sin bici y echa a correr a pie», se pregunta.

En las tres últimas grandes vueltas, el ciclismo holandés está por todo lo alto. Al segundo puesto que ahora ocupa en la general Mollema se une el impresionante Giro que a punto estuvo de ganar Steven Kruijswijk y la Vuelta que descubrió a Tom Dumoulin. Pero, a diferencia de los otros dos, para Mollema ésta será su última gran oportunidad de brillar. El año que viene Alberto Contador desembarcará en el Trek , equipo con el que Mollema acaba de renovar por los dos próximos años. Deberá ponerse a su servicio.

Después de haber sido séptimo el año pasado, sexto en 2013 y décimo en 2014, le ha llegado la hora de pelear por el podio. «Ha llegado a una madurez y a una edad buena», explica Irizar, «tiene el estilo de Froome cuando va en bici, parece que se va a caer, que va mal, pero es un sufridor nato». «Es mega profesional. Todo se lo toma muy en serio y mira hasta cómo está compuesta el agua que toma», detalla Josué Aran. «Llegar a este equipo le ha venido muy bien, aquí ha madurado como ciclista y si consigue hacer podio va a dar un salto cualitativo en su carrera», prosigue Markel. Quizás ha llegado la hora de Mollema. Él, mientras tanto, espera leyendo.

Source: Deportes

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