El Hadary, el abuelo de todos los mundiales

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Su padre, ebanista, le dio dos opciones para ganarse la vida, seguir estudiando o incorporarse al negocio familiar, así que a Essam El Hadary no le quedó más remedio que esconder su pasión por el fútbol. Se entrenaba en secreto y lavaba la ropa en un río cercano a su casa. Hoy, El Hadary se convertirá en el jugador más veterano en jugar un Mundial con 45 años y cinco meses. El récord lo poseía el guardameta colombiano Faryd Mondragón desde el pasado torneo. Pékerman lo sacó en el minuto 84 del partido de la primera fase contra Japón, con Colombia ya clasificada, para que batiera la marca de Roger Milla.

El Hadary no necesita esfuerzos de Cúper para superar a Mondragón. Fue la casualidad la que le devolvió a la titularidad en la Copa de África de Gabón el año pasado. Era el tercer portero antes de comenzar el torneo, pero la lesión de Ekramy le convirtió en la segunda opción. El titular, El Shenawy, se lesionó en el estreno contra Malí y desde entonces nadie ha conseguido apartar de la portería a El Hadary, que paró dos penaltis a Burkina Faso en las semifinales de ese torneo. Las preferencias de Cúper dieron la vuelta y Ekramy y El Shenawy lo acompañarán en el Mundial, pero en principio lo verán desde el banquillo.

«Como capitán del equipo mi trabajo va más allá de jugar. Tengo que hablar con los jugadores y motivarles», asume. «He hecho muchas cosas en mi carrera. He ganado trofeos y he disfrutado de grandes momentos como ganar a Italia en la Copa Confederaciones de 2009. Lo único que me falta es jugar una Copa del Mundo. Estoy orgulloso de mi carrera, pero jugar un Mundial es algo especial para cualquiera», reconocía hace unos meses. Aquel partido de la Confederaciones de Sudáfrica, con Buffon enfrente, es muy especial para él. «Cómo voy a olvidar ese partido. Conservo mi camiseta y mis guantes y puedo recordar cada parada que hice en aquel partido», decía a la página web de la FIFA hace unos meses.

«La edad es sólo un número», asume el veterano guardameta. «Tengo una norma que he seguido durante años, entrenar tan duro como pueda. Soy futbolista profesional y mientras sea capaz voy a hacer todo lo posible por estar en la élite», afirma. Su longevidad le ha permitido ganar cuatro Copas de África de las siete que ha disputado, además de las tres Champions africanas que ganó con el Al-Ahly. Pero también le permite convivir en el vestuario de la selección con su yerno, Mahmoud Kahraba, que se casó el año pasado con su hija Shadwa.

Source: Deportes

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