¿Debe el Barça ir a la guerra con la UEFA por las esteladas?

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Carme Barceló

Al Barça y a su presidente, Josep Maria Bartomeu, se les han hinchado definitivamente las narices y tras una primera reacción pedagógica, de consenso y sin «animus molestandi» a la UEFA, esta vez ha optado por la confrontación a pecho descubierto. Aplaudo esa decisión, el discurso enérgico del máximo responsable azulgrana y el ir de frente contra un organismo que ni es ejemplo de nada ni sabe de qué va esta película y que, lo que me parece más grave, va en contra de la libertad de expresión. El Barça no va por la vida sin normas, querido José Luis. El Barça está hasta los mismísimos de que le toquen los ídem en cuestiones en las que le amparan la razón, la lógica y la libertad. Enarbolar una «estelada» no mata a nadie, no es una bengala. No incita a la violencia, ni a la homofobia ni al racismo. Es una manifestación pacífica de un sentimiento. Y punto. No le des más vueltas porque no las hay. Pero la UEFA, ese organismo tan modélico y espejo en el que todos los niños deberían mirarse –modo ironía «on»–, ha decidido que esa bandera en una grada poco menos que mata. Qué vergüenza y qué despropósito. No se puede hacer peor.

– Vivir en libertad

Mira, José Luis, esto es mucho más fácil y sencillo de lo que te imaginas. Sé que tú y nuestros lectores con sensibilidad lo comprenderéis con facilidad. Esto no es saltarse una norma sin más. Esto es mucho más profundo, es algo más serio. Esto es democracia y libertad, que es en el contexto en el que todos queremos vivir. Esto es una manifestación pacífica de un sentimiento legítimo y determinado. Y tras las últimas reacciones de la UEFA y sus acólitos parece que hayamos pasado del color al blanco y negro. Este ataque indiscriminado y reincidente hacia la libertad de expresión me empieza a preocupar. Y mucho.

– Olor a podrido

Insisto y seguiré haciéndolo hasta que los hechos no me demuestren lo contrario: percibo un hedor extraño alrededor de todo lo que significa Fútbol Club Barcelona. Se suceden los acontecimientos con inusual velocidad. A éstos, se les da una publicidad insólita. A muy buen ritmo. Si un día no es la UEFA es el sindicato Manos Limpias por los pitos al himno. Suma y sigue. Un no parar. Hay que empezar a plantarse, a decir «¡basta!», a decir que hasta aquí hemos llegado. Y si hay que ir al TAS o al Tribunal de Derechos Humanos, se va. Esto es un escándalo que hay que parar cuanto antes.

Source: Fútbol

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