Cara a Cara: ¿Fue violento el Espanyol contra el Barça?

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Quim Domènech

Se te nota encantado de que cosan a patadas al Barça, Sánchez, y más si es para que se deje puntos por el camino y salga beneficiado tu Real Madrid. Esta vez el Espanyol cruzó la raya y lo hizo en parte por culpa de la permisividad del árbitro González González, quien ya protagonizó un infausto arbitraje en el Santiago Bernabéu ante la Real Sociedad. ¡Qué vergüenza! Tras completar su misión de favorecer al Madrid ante la Real viajó a Barcelona para tolerar las entradas y permitir el ensañamiento contra los azulgranas.

– Intolerable arbitraje

No me explico cómo el Espanyol pudo acabar el partido con once. Neymar sufrió faltas durísimas que no fueron ni amonestadas. Mascherano fue víctima de una provocación constante de Álvaro que el árbitro pasó por alto. Todo con el objetivo de desquiciar al Barça, de que pasaran los minutos y el equipo de Galca acabara empatando. González González sólo tuvo que mirar hacia otro lado mientras el Espanyol ejecutaba su propósito de actuar con dureza contra todo lo que vestía de azulgrana. La intensidad se transformó en violencia, conscientes los jugadores de que la única forma de parar al Barça era a base de tirarles al suelo. El árbitro no puso freno y así se pudo completar, por segundo partido consecutivo, su misión. ¡Qué sabio el Cholo Simeone! Su profecía sigue en marcha… Una Liga peligrosamente preparada para el Madrid.

– Una opción real

En lugar de defender la violencia, deberías invertir líneas en denunciar lo que se vivió en la grada de Cornellá-Prat. Lo que ocurrió en el césped tan sólo fue la continuación del ambiente hostil que se vivía entre los aficionados locales. Sí, entre los locales, porque los seguidores del Barcelona tienen prohibida la entrada a ese estadio cada vez que se disputa un derbi. No vaya a ser que se queden en minoría. Pero cumplieron su función y los jugadores del Espanyol se contagiaron de los insultos, los cortes de manga y los cánticos contra los visitantes que se escucharon y vieron durante el partido. Un clima que alentó a los futbolistas a seguir repartiendo estopa. Cada falta se celebraba como un gol, cada entrada era una fiesta. No importaba el fútbol, es más, mejor si no se jugaba.

– ¡Qué diferencia!

Debiste de pensar que tu calendario estaba equivocado. Que el Barça, en lugar de en el campo del Espanyol, estaba jugando en otro estadio. Lógico, acostumbrado a ver al Madrid recibido con mimo en Cornellá seguro que alucinaste con la agresividad local. Pero tranquilo, ni así ganaréis la Liga.

Source: Fútbol

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